jueves, 3 de mayo de 2007

Esos encuentros que incomodan...


Es horrible, a todos nos pasa, y el 90% de veces es prácticamente inevitable.

Estás caminando despreocupadamente por la calle, una riquísima tarde fresca, tal vez fumándote un puchito o simplemente tarareando alguna pegajosa canción de turno.
De pronto tu cara cambia, con tu vista de lince, divisas una silueta, un cuerpo o simplemente una cabeza que de una u otra forma se te hace conocida. Se te cae el cigarrito y dejas de tararear tu canción. Sí, es un pata de tu cole. Y si digo “un pata” es porque no es tu patasa. Es de hecho un ser con el que, sin querer queriendo, has compartido 11 años de tu vida. Es una de esas 200 almas de tu querida promoción del cole con quien definitivamente marchaste en muchas Fiestas Patrias, te lo cruzaste en infinidad de recreos y hasta tal vez compartiste salón muchas veces. En pocas palabras, nunca fue tu amigo.

Tienes dos cosas por hacer, dependiendo de la distancia en que se encuentre:

1. Si jamás pisaste Waldo Olivos y siempre te jactaste de tener una visión veinte sobre veinte, significa que estás en la capacidad de reconocerlo a unos 73 metros de ti, aproximadamente. Distancia suficiente para:
Cruzar la pista.
Llevarte la mano a la frente y fingir que te olvidaste de algo y dar media vuelta para perderte en la multitud.
Fingir que llaman a tu celu y pasar piola hablándole a la nada.
Tomar la primera combi que pase sin importar que vaya a Zarumilla.
Meterte a alguna tienda.
O si eres recontra cabrón, seguir tu rumbo sin desviar tu mirada un milímetro. ¿Total? Si no lo ves, no pasa nada.

2. Si eres de los distraídos (como yo) que usualmente pisan caca de perro o de loco, si eres de los que se golpean la cabeza en la combi al subir o bajar, si eres de los que entran a Wong y no se acuerdan qué carajo vinieron a comprar, si eres de los que usualmente se equivocan de micro (uy! Choche, disculpa… no doblas en Javier Prado?? Esquina baja, por favor…) Si eres de los que se dan cuenta que llevan el cierre abajo cuando llegan a la oficina… Lo más probable es que este “amigo” te sorprenda a poquísimos metros de distancia y cuando ambos hayan cruzado miradas. Qué hacer. El encuentro es inminente. Cagaste.

El saludo:
—¿Gamboa?
—¡La Torre! ¡Huevón! A los años… Qué bestia. Estás igualito.
—¡Tú estás gordo! ¡Ja,ja!
(Conchatumadre… gordo? Tú sigues teniendo cara de imbécil!)
—Sí, pues… ya estamos viejos. Las chelas, la flaca, la chamba…

Buscando tema de conversación:
­—Oe, y qué sabes de la gente?
—Nada, alucina…
—Hace como dos años me encontré a Gutiérrez!
(Quién chucha es Gutiérrez? Estudió con nosotros?)
—Manya… Gutiérrez. Y qué es de su vida?
—Estudió arquitectura en la Richi.
—Uhmm…
—Y qué haces por la vida, Gamboíta?
—Ahí… trabajo en una agencia de publicidad… soy diseñador.
—Asu! Así que tú haces los réclames!
(Comerciales, mierda! Se dice COMERCIALES… y no, no hago comerciales… y a ti qué chucha!)
—No, algo así… más o menos… Y tú? En qué andas?
—Justo me acaban de ascender a encargado de ventas y asuntos comerciales de una distribuidora importantísima. Además he puesto una empresa de buffets con una amiga y si Dios quiere me voy a España a hacer una maestría el próximo año.
(Bueno, tampoco era para que me recites tu currículo, maderfaker!)

Cerrando el tema de conversación:
­—Qué bien, oye… qué chévere que te vaya de puta madre.
—No me puedo quejar, Gamboíta.

El protocolo de rigor:
—Gamboíta, dame tu número para juntarnos con la “gentita”.
(¿gentita?)
—Claro, apúntalo… nueve, tres, dos, siete…
—Te timbro y me grabas, ok?
—Ok!

Demasiada charla con alguien que no ves hace 10 años y que probablemente nunca más vuelvas a ver. Poniendo fin al asunto:
—Ha sido un gusto, broder. Pero te voy dejando porque estoy apuradazo…
—Sí! Ya te estoy llamando para coordinar una “reu”, ok?
(Sí, huevón… nunca nos llamaremos.)
—Ok! Me avisas, ah!

En los diez años que llevo fuera del cole, me mantuve siempre esquivo y alerta ante estas incómodas situaciones. Ahora, más viejo, curtido y canchero, confieso que no las evito para nada y hasta gozo si me llego a encontrar con una cara conocida. Total, siempre habrá un Gutiérrez de quién hablar.

4 comentarios:

AVV dijo...

en mi promocion eramos 17, de los cuales 10 son mis patas patas.

asi que no me puedo hacer el huevon en la calle.

Elcantante dijo...

en la mia eramos como 50, pero para mi suerte siempre me cruzo con los q nunca converse mas de 2 minutos,y es un "habla!" y ahi queda.

ff dijo...

yo me encontré el viernes con una voleibolista/diseñadora q no veia desde el 2000 (colegio de monjas) y carajo sin querer ahora se la vida de las 50 y tantas chicas que evito hace 7 años.

cop dijo...

lamentablemente a mi no solo me sucede con los mas de 250 compañeros q he tenido en mi "carrera escolar" en mas de 6 colegios... sino q tambien me sucede con ex compañeros de chamba, instituto, academia, y demas estupideces q he hechoen my fucking life